7 consejos para mantener tu hogar desinfectado



El verano trae consigo diversión, vacaciones en familia y climas cálidos pero también enfermedades estivales, que suelen invadir los hogares si no se toman las debidas medidas preventivas.

Las altas temperaturas favorecen la reproducción de gérmenes y otros microorganismos, que encuentran refugio en el suelo, el aire, el agua y los alimentos.

Algunas de las enfermedades que pueden provocar son intoxicaciones alimentarias, diarrea, infecciones por hongos y hasta dengue, porque es la estación idónea para la proliferación de insectos y mosquitos, sobre todo del Aedes aegypti.

Por ello, la limpieza del hogar debe ser la prioridad para garantizar una buena salud. Ello solo puedo lograrse con una rutina de limpieza y desinfección, la mejor vía para prevenir enfermedades.

Ya lo ha afirmado el Instituto Nacional de Salud, de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés): no limpiar correctamente el hogar puede ocasionar problemas de salud.

Seguí estos siete consejos para proteger a tu familia de los gérmenes que causan enfermedades:


  1. Obtené el desinfectante más efectivo a un precio asequible

Antes de comenzar cualquier estrategia de limpieza y desinfección, es necesario seleccionar el desinfectante que consiga eliminar el mayor número de gérmenes patógenos posible.

Los expertos, entre ellos la Organización Mundial de la Salud (OMS), aconsejan optar por agua lavandina, un producto que podés comprar fácilmente en cualquier mercado y que resulta económico para tu bolsillo.

Está comprobado que el uso de lavandina como agente desinfectante elimina gran parte de los gérmenes, bacterias, moho, levaduras y demás microorganismos que pueden aparecer en el hogar.




  1. Evitá el polvo

El polvo es uno de los principales enemigos del verano, pues contiene residuos de ácaros, hongos y polen de plantas capaces de provocar alergias. Para reducir el polvo en el hogar, aspirá, sacudí y trapeá frecuentemente los rincones de tu casa, especialmente las que tengan alfombras, cortinas o cojines.

De igual forma, es útil cubrir los colchones y almohadas con fundas a prueba de polvo.


  1. Poné atención al dormitorio

Las sábanas y los tejidos suelen albergar gran cantidad de bacterias. David Johnson, médico experto en salud pública de la Universidad de Michigan, recomienda lavar el juego de cama con un buen detergente y agua caliente, y cambiarlo una vez a la semana.

De lo contrario, podés ser víctima de algunas de las enfermedades provocadas por ácaros, como rinitis, conjuntivitis (que repunta en verano), dermatitis o asma.

También debés ventilar diariamente el cuarto y permitir la entrada de luz solar, que cumple una función antiséptica: matar microorganismos. Mientras, aprovechá para limpiar mesas, televisores, manijas, teléfonos, controles remotos y cualquier otro objeto.


  1. Tené cuidado con las aguas estancadas

Los mosquitos se sienten atraídos por la humedad, así que cualquier espacio que acumule agua contribuye a su reproducción. Evitá por completo acumular agua en envases o recipientes, a menos que sea necesario. Si es así, intenta que permanezcan tapados y cambiá el líquido a cada tres días.

Asimismo, tratá de no regar excesivamente las plantas del jardín de tu hogar, supervisá los desagües de lluvia de los techos y velá porque estén destapados: así evitarás que el agua se estanque.


  1. Limpiá paredes y suelos

Con el paso del tiempo, las paredes suelen acumular polvo, manchas y telarañas, que podés retirar con un trapo mojado en lavandina. Ejecutá la limpieza de arriba abajo y, al terminar, desinfectá muebles, puertas y ventanas.

En el caso del suelo, tenés que barrer primero y de último limpiar y desinfectar. Lo ideal es hacerlo varias veces a la semana, pues es uno de los focos principales de hormigas y cucarachas.


  1. Cuidá muy bien la cocina

La cocina es el origen de muchas de las intoxicaciones alimentarias que se producen en verano. De hecho, 40% de las intoxicaciones alimentarias ocurren en el hogar, según un reporte del Instituto Nacional de Alimentos de Argentina publicado en 2019.

Por tanto, es uno de los lugares que más demanda limpieza y desinfección. Mantener el aseo en todas las superficies, asear los alimentos y los utensilios de cocina, tener los mesones limpios, higienizar los hornos con limpiadores especiales y lavar muy bien las ollas para remover el óxido son algunas de las principales recomendaciones.


  1. Eliminá la humedad del baño

La humedad es común en áreas donde se condensa el agua, como el baño y la cocina. Sin embargo, existen formas de evitar su aparición. Una de ellas es ventilar el espacio por al menos diez minutos; así se diluye el vapor.

Luego, es importante limpiar a fondo el baño al menos una vez por semana para evitar la aparición de hongos. Ello incluye el lavabo, el retrete, el bidé, los azulejos y la ducha o bañera.

Incorporar estos consejos como hábitos o costumbres en la limpieza cotidiana evita el contagio de enfermedades y permite tener una mejor calidad de vida en el espacio en que, probablemente, se pasa la mayor cantidad de tiempo.